La peregrinación a los Santuarios Italianos es un recorrido profundo por el corazón espiritual de la Iglesia, una experiencia que une historia, fe y testimonio vivo de los santos que transformaron el mundo con su entrega total a Dios. Este camino invita al peregrino a volver a lo esencial, dejándose interpelar por vidas marcadas por la pobreza evangélica, la obediencia, la caridad y el amor radical a Cristo.
El itinerario inicia en el norte de Italia, en Turín, con la visita a la Basílica de María Auxiliadora, cuna del carisma salesiano fundado por San Juan Bosco, y a la Catedral de San Juan Bautista, donde se custodia la Sábana Santa, uno de los testimonios más conmovedores de la Pasión de Cristo. Este primer encuentro introduce al peregrino en el misterio del sufrimiento redentor y la misericordia de Dios.
La peregrinación continúa hacia Montichiari y Fontanelle, lugares de las apariciones de Nuestra Señora Rosa Mística
a Pierina Gilli, donde el mensaje de oración, penitencia y ofrecimiento por las vocaciones invita a una profunda conversión del corazón. Más adelante, en Città di Castello, el peregrino se acerca a la vida mística de Santa Verónica Giuliani, contemplando su entrega total y su unión profunda con Cristo crucificado.
El corazón espiritual de esta peregrinación se vive en Asís, cuna de San Francisco de Asís y Santa Clara, y epicentro
del carisma franciscano. En el marco del VIII Centenario del tránsito de San Francisco (1226–2026) y del Año Jubilar Franciscano, peregrinar a Asís adquiere un significado especial de gracia, conversión y renovación interior. La visita a la Basílica de San Francisco, donde reposan sus restos, a la Basílica de Santa Clara, al Santuario del Despojo y a San Damián, lugar del llamado “Francisco, repara mi Iglesia”, invita a redescubrir una fe sencilla, pobre y profundamente evangélica.
La peregrinación continúa hacia Cascia y Roccaporena, siguiendo los pasos de Santa Rita de Casia, la santa de los imposibles, ejemplo de perdón, paciencia y esperanza en medio del dolor. En Loreto, el peregrino visita la Santa Casa de Nazaret, lugar de la Anunciación, profundizando en el misterio de la Encarnación y la vida familiar vivida en Dios.
El camino continúa en Lanciano, donde se contempla el Milagro Eucarístico, fortaleciendo la fe en la presencia
real de Cristo en la Eucaristía. Posteriormente, en San Giovanni Rotondo, se vive un encuentro profundo con la espiritualidad de San Padre Pío, apóstol del confesionario y testigo de la misericordia divina, y en Monte Sant’Angelo, santuario dedicado a San Miguel Arcángel, defensor del Pueblo de Dios y terminaremos en Corato, entendiendo la espiritualidad de Luisa Piccarreta y la Divina Voluntad.
El objetivo espiritual de esta peregrinación es: conducir al peregrino a una conversión profunda, inspirada en el ejemplo de los santos,
especialmente de San Francisco de Asís, cuyo jubileo invita a reparar la Iglesia comenzando por el propio corazón, a vivir el Evangelio
con coherencia y a responder con generosidad al llamado de Dios.