La Ruta de Moisés es una peregrinación profundamente bíblica que invita a recorrer los pasos del Pueblo Elegido, reviviendo la historia de liberación, alianza y promesa narrada en el Antiguo Testamento, y llevándola a plenitud en la experiencia cristiana en Tierra Santa.
Es un camino de fe que atraviesa Egipto, el desierto del Sinaí, Jordania e Israel, permitiendo comprender que Dios camina con su pueblo incluso en medio del desierto.
El recorrido inicia en El Cairo, donde el peregrino se adentra en la historia del antiguo Egipto visitando las Pirámides de Guiza, la Gran Esfinge, Menfis y Saqqara, escenarios que ayudan a comprender el contexto de opresión en el que vivió el pueblo hebreo antes del Éxodo. La visita al Museo Egipcio y al Barrio Copto permite enlazar la historia faraónica con la tradición judeocristiana y el paso de la Sagrada Familia por estas tierras.
Siguiendo el curso del Río Nilo, se vive una experiencia contemplativa a través de un crucero que recorre Luxor, Karnak, Edfu, Kom Ombo y Asuán, lugares que hablan del esplendor y la religiosidad del mundo antiguo. El Nilo, fuente de vida para Egipto, acompaña simbólicamente el relato del nacimiento, la opresión y la liberación del Pueblo Elegido.
La peregrinación continúa hacia el desierto del Sinaí, cruzando el Canal de Suez y llegando a Ayun Musa (Fuentes de Moisés), donde la tradición recuerda cómo Dios proveyó agua en medio de la escasez. En Monte Sinaí, el peregrino asciende de madrugada para vivir uno de los momentos más intensos del camino: el lugar donde Moisés recibió las Tablas de la Ley. El amanecer desde la cima es una experiencia de silencio, escucha y encuentro personal con Dios. La visita al Monasterio de Santa Catalina, uno de los más antiguos del cristianismo, permite contemplar la Zarza Ardiente, signo del Dios que llama, envía y transforma.
Desde el Sinaí, la ruta se abre paso hacia Jordania, donde se visita la imponente Petra, ciudad esculpida en la roca, símbolo del paso del tiempo y de la grandeza de las civilizaciones del desierto. En Madaba, el famoso Mapa Mosaico de Tierra Santa conecta la fe con la geografía bíblica, y en el Monte Nebo, el peregrino contempla la Tierra Prometida, como lo hizo Moisés antes de morir, comprendiendo que la promesa de Dios siempre se cumple, aunque no siempre se posea como se espera.
La peregrinación culmina en Tierra Santa, donde la historia de Moisés encuentra su plenitud en Jesucristo. El recorrido incluye Galilea, con el Mar de Galilea, Cafarnaúm, Tabgha, el Monte de las Bienaventuranzas y el Monte Tabor; Nazaret y Caná, lugares de la vida oculta y los primeros signos de Jesús; el Valle del Jordán, Jericó, Qumrán y el Mar Muerto, hasta llegar a Jerusalén, corazón espiritual de la fe cristiana. Allí se recorren el Monte de los Olivos, Getsemaní, Monte Sion, la Vía Dolorosa y el Santo Sepulcro, culminando con la experiencia del Misterio Pascual.
El objetivo espiritual de la Ruta de Moisés es: ayudar al peregrino a reconocer su propio desierto, confiar en la guía de Dios, renovar la alianza y comprender que toda la historia de salvación conduce a Cristo. Es una peregrinación de liberación interior, obediencia, esperanza y fe, que transforma el corazón y permite regresar a casa con una fe más madura, consciente y comprometida.